| Datos de entrada iniciales |
Una descripción o una imagen de referencia adecuada comunica el objeto deseado. El resultado puede interpretar algunos detalles de forma distinta a como los imaginabas.
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Construyes la forma con mallas, curvas u otras herramientas. Tus decisiones determinan la geometría en todo momento.
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| Exploración de conceptos |
Útil para probar varias direcciones visuales antes de elegir una. Evalúa cada resultado por su silueta, sus proporciones y su utilidad como punto de partida.
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Útil cuando la exploración requiere cambios precisos en la forma. Cada variación exige un trabajo de modelado deliberado.
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| Topología |
Inspecciona el flujo de aristas en lugar de dar por hecho que una malla generada está lista para deformarse, subdividirse o incorporarse a un flujo de trabajo para videojuegos.
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Planifica los bucles de aristas y la densidad de la malla según los requisitos de animación, subdivisión u otras etapas posteriores.
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| Dimensiones exactas |
Trata la escala y las medidas como propiedades que debes verificar y corregir después de la generación.
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Modela según las medidas y compruébalas mientras trabajas; es preferible para piezas que deben encajar.
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| Referencia visual |
Una buena referencia puede facilitar la comunicación de la forma deseada, aunque las superficies ocultas siguen requiriendo interpretación.
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Usa las vistas de referencia como guía al decidir cómo construir cada superficie visible y oculta.
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| Revisiones |
Volver a generar el modelo puede sugerir una nueva dirección, pero un pequeño cambio solicitado podría alterar partes que querías conservar.
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Edita directamente la geometría o los materiales seleccionados cuando un cambio deba ser local y predecible.
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| Revisión final |
Comprueba la silueta, los huecos, los materiales, la escala y el comportamiento previsto al exportar antes de dar el recurso por terminado.
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Realiza las mismas comprobaciones; el control manual reduce la incertidumbre, pero no sustituye el control de calidad.
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